Cuerdo: cuando la cocina colombiana decide imaginar
- Grupo Seratta
- 16 ene
- 1 Min. de lectura
Cuerdo nace de una inquietud: ¿qué pasa cuando dejamos de repetir la tradición y empezamos a conversar con ella? La propuesta no busca romper con lo colombiano, sino escucharlo desde otro lugar. Aquí, los ingredientes de siempre se miran con curiosidad y se transforman sin perder su raíz. La cocina se vuelve una pregunta abierta.

Cada plato parte de una idea clara, casi filosófica. No se trata solo de combinar sabores, sino de construir un relato. En Cuerdo, el maíz, el lulo o el suero costeño no están ahí por costumbre, sino por intención. Cada elemento tiene un propósito dentro del plato y dentro de la historia que se quiere contar.
El ambiente acompaña esta narrativa. Inspirado en la selva, lo orgánico y lo indómito, el espacio prepara al comensal para salir de lo habitual. No es un escenario literal, es una sensación. Entrar a Cuerdo es aceptar que algo distinto está a punto de pasar.
La técnica juega un rol fundamental. Métodos contemporáneos se mezclan con saberes tradicionales para lograr platos que sorprenden sin ser ajenos. La creatividad no está en disfrazar, sino en reinterpretar. Aquí, la cocina colombiana se permite evolucionar.
El equipo es parte esencial del proceso creativo. Cocineros y bartenders trabajan como investigadores del sabor, probando, ajustando y cuestionando. Cada plato servido es el resultado de muchas conversaciones y decisiones conscientes.
Cuerdo es una invitación a pensar mientras se come. Un espacio donde la gastronomía deja de ser solo placer y se convierte en experiencia. Porque ser cuerdo, a veces, es atreverse a imaginar nuevos caminos.






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